Esta ultima vez fue algo distinto, con matices de ternura, cariño, paz, tranquilidad, todo un cumulo de emociones envolvieron la noche.. El cansado… y yo.. esperando a que me hiciera sentir algo distinto a lo que estaba sintiendo.. que ? que encendiera la hoguera que es mi cuerpo, sin embargo al principio no fue así, fue mas bien como un tributo al amor, besos tiernos, caricias casi infantiles, deseos reprimidos, temblé de frio, me presto su chamarra, entramos al garaje y saco la moto, me invito a dar una vuelta , la noche es bella me dijo, asentí con la cabeza y de pronto me vi montada en la parte trasera de la moto, sintiendo el aire en mi cara, disfrutando la noche, era bella en realidad, era una noche llenas de estrellas, de esas que en la ciudad no se ven, estábamos en medio del campo, en medio de mi universo, en medio de mis sueños.
Disfruté el tour , todo era tan bello, tan natural, tan romantico, y sì ,cursi !!!, sin embargo me encantó, fue algo Distinto.
De pronto detuvimos la marcha, nos bajamos de la moto y nos tumbamos sobre la incipiente hierba que crecía, y empezamos una charla por demás alejada de lo que una pareja de amantes suele tener. Cosas triviales , cosas del día, nos esforzábamos en tratar de hacer reír uno al otro, compartiendo chistes, contando anécdotas de nuestra vida diaria.
De pronto así sin esperar nos dimos un beso cargado de pasión, rozamos nuestros sexos, sexos que deseaban estar unidos, me subió la blusa, desabrocho mi porta busto, dejando ver mis pechos, mis pezones se irguieron, ante sus labios, con sus mordisqueos, con el roce de su lengua, mientras yo desabrochaba su pantalón, mis manos buscaban su miembro, deseaban encontrar ese sexo maravilloso con el cual, he vivido noches de placer, al fin lo encontré , lo acaricié , lo besé , lo engullí, el solo dejaba escapar gemidos de placer, me decía lo rico que sentía, lo bien que se sentía, comenzó una lucha frenética de deseo, mi temperatura comenzó a elevarse, me sentía hervir, ya no me
importaba saber que estaba tumbada en la hierba y que estaba solo bajo el manto del cielo, que la noche era mi cómplice y que estaba a punto de morir , de morir en esos brazos que parecen troncos de árbol , tan fuertes, tan varoniles,el acaricio mi sexo lo tomo entre sus manos , bajó mi pantalón de una manera tan sutil, que pensé que era un sueño, recordé mi primera vez con el, cuando me dijo quiero que seas mía, quiero sentirte mía, y de pronto de sus labios salió la frase tan esperada . “ Quiero que seas mía una vez mas “ , y así sin decir mas palabras, me levanto y me tumbo de frente sobre la motocicleta, me penetro , me hizo sentir su miembro dentro mío, lo fue haciendo al principio de una manera delicada, sutil, yo gemía, me retorcía de placer, era algo distinto, diferente a lo vivido, la noche tenia algo especial, yo sentía algo especial, las embestidas comenzaron a ir mas fuerte, mas salvajes, me sometí a su voluntad, una y otra vez, mis piernas comenzaron a temblar, el sentía desfallecer, mis gemidos fueron en aumento, hasta llegar a ser aullidos de placer, de ese placer que solo el puede brindarme, tocaba mi sexo con sus manos mientras su miembro entraba y salía a placer, y yo ahí sometida sin poder hacer nada, solo recibiendo placer bajo esa noche llena de estrellas, el mundo giraba a nuestro alrededor , mis pies parecían no tocar el suelo, era la magia del deseo, después de varios minutos, que para mi fueron horas… llegamos a la muerte al unísono, que cosa tan maravillosa sentir como dos almas se funden al mismo tiempo, sentí sus ríos en mi , me volqué en su mar, todo fue tan hermoso, tan rico, tan sublime , sentí sus labios recorrer mi espalda, mis nalgas, mi sexo, mis piernas, temblé una vez mas de pasión, me zafe de sus brazos, me di vuelta y tome su sexo entre mi boca, recogí con mi lengua lo poco que aun quedaba de su miel, lo saboree, (me gusta el sabor que queda después de haberse juntado mi sexo con el suyo), su miembro volvió a crecer ante mi mirada, apreté sus nalgas, lo trague todo, llego hasta el fondo de mi garganta, y sacándolo de apoco, metiéndolo de apoco en mi boca, acariciando sus testículos, que subían y que bajaban al sentir mis labios deslizándose por encima de su pene, me miro a los ojos y me dijo.. pequeña quiero sentir otra vez que solo eres mía, y me volvió a tomar , esta vez nos echamos sobre la hierba, no sin antes poner su chamarra bajo mis nalgas desnudas, bajo mis piernas abiertas, bajo mi sexo encendido, y me penetró con esa forma delicada que tiene de hacerlo, lo abracé, lo bese, lo mordí, lo arañe, me sentí empalada, colmada, su miembro llego tan profundo pero tan profundo que sentí un poco de dolor, pero no dije nada, me gustò estaba tan caliente que no me importaba , solo quería sentirle.Tomo mis senos, los mordió, los apretó tan fuerte, que creí me los arrancaría, fue salvaje, fue rudo, fue como a mi me gusta, bailamos el ritmo de la pasión, de la pasión prohibida, sus manos recorriendo mis nalgas, las mías, acariciando su espalda, bebiendo de su sudor, la noche era maravillosa, se prestaba a estar fundidos en un solo cuerpo, en un solo abrazo, en el abrazo de la pasión, sus embestidas me hicieron olvidar por un momento que ni el es mío ni yo soy suya, que solo somos uno del otro cuando estamos abrazados, cuando jugamos a ser amantes.
Dejamos ir la pasión por delante, nos entregamos a la magia del deseo, me entreguè al calor de sus deseos, que se entrelazaron con los míos, su cercanía es un sueño, acorta distancias, me apabulla.
Desfallecí en sus brazos y juntos contemplamos las estrellas , esas estrellas que fueron testigos mudos de nuestra entrega.
