marzo 11, 2011

SERA SOLO SEXO?

La gente coge. Da igual dónde y con quién, simplemente cogen. Van probando, van pasando de un lado a otro, intentando complacer sus necesidades. Un día encuentran a una persona que coge mejor que las otras. Y piensan en repetir. Al verse complacidos siguen repitiendo, hasta que ya es demasiado tarde y se enamoran. Se enamoran de la forma de coger. Se hacen a ella. Se amoldan. Los cuerpos, los movimientos, las bocas, las lenguas, las manos, ... incluso la forma de pensar. Hay gente que dice que para vivir con una persona toda la vida no basta con eso. No basta con coger. Dicen que hay que sentir mariposas en el estómago, sentir nervios y que salgan chispitas de los ojos. Me ha pasado muchas veces, pero solo una vez me duró demasiado tiempo. Quería morir de sobredosis de valerianas para calmar los nervios y deseaba que alguien me arrancara los ojos para así no volver a verle más. Observaba todas las parejas que había a mi alrededor. Estaban putrefactas. Las mariposas no existían, al igual que la pasión. Todo aquello que llaman amor se había desvanecido, se había muerto. Y sin darse cuenta, todas esas parejas seguían unidas por una misma necesidad: Coger. Y de alguna forma, volvían a lo que eran cuando tenían diecinueve años. En el fondo, volvían a desear ese sentimiento que surgía al caminar sin ropa interior por la calle, al despertar con alguien diferente cada domingo, al emborracharse de placer. Quieren volver a sentir la libertad en su carne y en su corazón. Por eso me gusta coger. Y a veces me da igual dónde y con quién. Simplemente quiero coger. Probar, pasar a la siguiente y ver qué me espera. Porque de esta forma me siento libre.

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