Estoy tan liviana sin ti que necesito el peso de tu cuerpo como la rama del puñado de plumas para poder cantar.Por eso frágil ahora, inicio el vuelo del arrullo hacia el encuentro.
Necesito el peso de tu cuerpo para la danza genital que hace crujirla quilla de mis huesos y me desarticulo porque sólo perdiéndome en ti logro encontrarme.Sí, eres el eco de mis nuevos deseos.
El más antiguo calendario del amor se repite en nosotros y por eso sabemos que esta muerte es una resurrección ya padecida.Sálvame de la fragilidad de mi cuerpo con el huracanado acento de tus músculos.
Entre tanto tapo la boca a los relojes y me ovillo a la orilla de tus sueños.
Beatriz Zuluaga
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